El PERRO DE LOS ENTIERROS

Fotocopia del periódico-Jueves 15 Diciembre 1977
Copia cedida por la casa de cultura. Herrera. Sevilla

Herrera es un típico y característico pueblo de la provincia de Sevilla que en años
atrás contaba con la presencia de un perro con rasgos algo especiales. La mayoría
de los vecinos de Herrera desconocían el nombre del pobre animal. Pero lo cierto es
que un día apareció solitario, famélico y cabizbajo en la plaza del pueblo. Tampoco
se sabe de donde procedía. Desde aquel día en dicha plaza se asentó. Lugar donde
suelen concurrir los ancianos a tomar el sol en los días de buen tiempo. Pronto
ancianos y chiquillos notaron la presencia del animalito otorgándole caricias entre
unos y otros, incluso le ponían de comer en un plato o recipiente en la acera de la
plaza. Como siempre ocurre en la vida también hubo quien pretendió eliminarlo
o expulsarlo del lugar.

Pero nadie sabe como el perro se mantuvo en el sitio escogido y campeando
temporales humanos y meteorológicos. Tampoco se explican la gente como
aquel perro se aficiono a los duelos y a los entierros. Pero la realidad es que
debido a una intuición extraña el perrillo percibe cuando en el pueblo ha dejado
de existir un vecino, posiblemente al oír tañer las campanas como sigue siendo
costumbre en muchos lugares de la geografía andaluza, y sin perder tiempo se
dirige al domicilio del finado o casa mortuoria, guiándose por un incomprendido
sexto sentido o también siguiendo los pasos de la gente de la plaza.
Y a las puertas del domicilio doliente se aposenta, hasta que el cadáver es
levantado y trasladado a la parroquia y finalmente al cementerio, acompañándolo
en todo el ultimo transito, hasta que recibe sepultura, volviendo nuevamente a la
plaza y así va para dos años. Pero debido a su instinto perruno algunos le
tomaron manía pues decían de el, que presentía la muerte incluso cuando este
pequeño perrito estaba en la plaza lo echaban de allí pues algunos no querían
estar ya junto a el. Un día se lo encontraron con una cuerda en el cuello ahorcado
en un árbol en las afueras del pueblo. Este perro se le conocía en el pueblo con
el sobrenombre de "El Perro de los Entierros". Otro caso parecido a este ocurrió
en el pueblo de Fernán Núñez -Córdoba-.Pero en este caso al perro le dedicaron
una estatua en su honor, vean la historia en el enlace que les pongo a continuación.

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