TERMAS ROMANAS

Datos obtenidos de la biblioteca publica de Herrera. Sevilla

 

La zona arqueológica del conjunto termal de Herrera (Provincia de Sevilla, España)
se localiza a las afueras del casco urbano en una llanura de la cuenca del río Genil
y se explica fundamentalmente por las características del medio en el que se
encuentra, que permite el control de las principales vías de comunicación de la
comarca, así como por ubicarse en una zona de gran riqueza agrícola y en las
proximidades de cursos de agua. Este hecho permitió la creación de un hábitat
disperso durante la época romana en esta área, al cual pertenece este conjunto
termal de carácter público, considerado uno de los pocos existentes en la provincia
de Sevilla de dichas características. Las primeras intervenciones arqueológicas
llevaron a pensar que los restos aparecidos se podían adscribir a una villa romana,
pero posteriormente se llega a la conclusión de que se trata de un gran conjunto
termal público, interpretado así por su tamaño y distribución, así como por sus
características constructivas y ornamentales. Los paralelos más cercanos a este
edificio se localizan en Itálica, Munigua y Corduba.

Yacimientos arqueológicos

En Herrera se han encontrado restos ibéricos, romanos y árabes. En las afueras
del pueblo, dirección Estepa, se encuentra el denominado Conjunto Termal de
Herrera. Se trata de una extensa villa romana en la que se pusieron al descubierto
varias piscinas de mármol, hornos para calefacción de habitaciones y siete
mosaicos de grandes proporciones, entre los que destacaba uno con escenas
pugilísticas llamada Boxeator. Las grandes cantidades de pinturas y mármoles
aparecidas hace pensar que nos encontramos ante una de las mejores villas de
recreo conocidas. Otras villas importantes se encuentran situadas en el Arroyo
del Padrón, La Noriega, Las Palominas y Los Cortijos de Alonso, esta última de
gran importancia por los materiales aparecidos desde muy antiguo. En sus
proximidades se encuentra el río Genil, en cuya cota máxima se ubica una
fortaleza árabe. En total, cuenta el término municipal de esta villa con unos 90
yacimientos que abarcan desde el bronce final hasta la época árabe

El significado de la palabra Alhonoz parece ser que es "el último bastión" o "la última
frontera". Su nombre aparece por primera vez en las divisiones administrativas que
hicieron los árabes, y en los primeros amojonamientos llevados a cabo entre Écija
y Estepa. Durante el gobierno de los Emires, el acceso a Córdoba se flanqueó, de
trecho en trecho, de mediados y pequeños castillos que sirvieran de morada y
defensa a las patrullas armadas que atendían a la seguridad de las comunicaciones
por todos su recorrido, manteniendo estos caminos libres de salteadores y gentes
peligrosas. Este es el origen de la fortaleza árabe de Alhonoz que estaría en
comunicación con la Calzada de Al-Rasif y otros caminos que comunicaban Écija y
Córdoba con las costas mediterráneas.La Calzada de Al-Rasif y sus ramificaciones,
que permitían la comunicación de Córdoba con el Estrecho y el continuo contacto
con Marruecos, fue la principal base de las relaciones del Emirato con el mundo
exterior y la mejor garantía de su defensa, puesto que por ellas les llegaba
continuamente de los bereberes africanos. Cuando Córdoba perdió, temporalmente,
el dominio sobre estas vías de comunicación, pudo apreciar lo que había significado
para su grandeza y poderío. Esta pérdida transitoria de dominio del Emirato cordobés
sobre las vías de comunicación se produjo con la sublevación del hispano-berberisco
Omar Ben-Hafsún, natural de la comarca de Iznate, el cual, para evitar malos tratos
y persecuciones por parte del elemento árabe, adjuró de sus creencias cristianas
y abrazó el islamismo.

  

  

  

  

Castillo Alhonoz

 

Plano de la Batalla de Munda según la hipótesis del autor.