AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS
JUEGOS DE LA INFANCIA

EL JUEGO DE LA COMBA.

 

 

 


La Comba 1

La Comba 2

Sigue siendo un juego de entretenimiento que todavía hoy tiene
aceptación. No ha desaparecido con el paso del tiempo, como ha
sucedido con otros juegos, y se puede practicar en cualquier momento
y lugar. Además, aunque aquí lo presentemos como un juego de chicas,
que son quienes más se recrean en él, incluso también las mozas, de
hecho puede ser practicado por todo tipo de personas sin tener en
cuenta la edad ni el sexo. Potencialmente, de un tiempo a esta parte
se ha convertido en un ejercicio de precalentamiento para muchos
deportistas. El hecho de que no se contemple como antes en el
escenario del pueblo es debido en gran parte a que la comba
pertenecía a ese tipo de juegos sexistas idóneos en la hora del recreo.
La combinación movimiento-música lo convertían en uno de los más
apreciados. En cualquier caso es un tipo de entretenimiento que
traspasa todas las fronteras.

La comba se juega con una cuerda, si es un poco fuerte mejor
porque así no se dobla tan fácilmente. Se coge por cada uno de los
dos extremos y se va volteando. Al inicio, o bien voluntariamente
o bien echando suerte, salen las dos que darán y luego una vez
comenzado el juego será la que se trabe al saltar quien tome el relevo
de una de las dos que están dando. El resto de participantes se colocan
en fila y van saltando una tras otra bajo la comba sin perder el turno,
el ritmo, y el compás una vez que salta la primera.
Muchas variantes hay en este juego. A veces lo que se hace es una serie
de saltos de resistencia y se va contando individualmente a cada una de
las saltadoras el número de veces que salta bajo la comba sin perder.
Las más adiestradas en el juego se permiten incluso hacer vueltas y más
vueltas, saltar a la chita, cambiándose de pie, agacharse y levantarse,
e incluso el más difícil todavía, practicar en pareja algún tipo de baile
o movimiento perfectamente coordinado. Todo un alarde de facultades
para disfrute de los espectadores o de las propias participantes que
esperan su ocasión para reafirmarse en su destreza. También admite la
modalidad de parejas, y porqué no, tríos, que al compás de la música
van armonizando sus movimientos bajo el arco de la comba.
La destreza hacía que muchas de ellas fueran verdaderas especialistas
en el juego haciendo las delicias de quienes
admirábamos sus evoluciones.

Mientras se salta se va cantando canciones para la ocasión y depende
cuál sea ésta se da y se salta de una forma y ritmo diferentes,
alternativamente o de manera continuada. En este juego existen muchas
variantes, como queda dicho, y de ellas cuelga una canción u otra.
Para marcar los tiempos, cuando van entrando las saltadoras, lo normal
es que en cada turno salten cada una de ellas cuatro veces al son de la
siguiente musiquilla también propia de otros juegos.
A cada una de las palabras le corresponderá la saltadora con una especie
de giro o cabriolilla para adornar su participación. Sale una y entra la otra.
Así sucesivamente hasta que cambia la forma del juego. Muchas son las
canciones para la ocasión, algunas de ellas permanecen en la memoria
y se recordarán toda la vida.