AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS
JUEGOS DE LA INFANCIA

  

  


El Diábolo 1

El Diábolo 2

EL JUEGO DEL DIABOLO.

El diábolo se dio a conocer en Europa a lo largo del siglo XIX
gracias a funciones errantes. El diábolo formaba parte de esos juegos
de habilidad que, con su rapidez y precisión, embaucaban al público.
Los primeros diábolos consistían en un rudimentario mecanismo
formado por un hilo atado al extremo de dos varillas, sobre el que se
deslizaba una pieza en forma de cono unidas en su punta. Esta pieza,
manipulada adecuadamente, giraba de manera constante . El invento
permitía un amplio espectro de movimientos, en función de la pericia
de quien lo manejase, fue ante todo un pasatiempo. En pocos minutos
conseguimos tenerlo bailando correctamente sobre la cuerda, y después
de una pequeña sesión de correcciones podremos lanzarlo muy alto y
recogerlo, así como pasarlo a los compañeros o usarlo para tratar de
encestar en algún objetivo.

El diábolo se mantiene sobre la cuerda porque está girando.
Buscaremos siempre una elevada velocidad de giro a partir de la
impulsión con uno de los palitos, mientras que el otro facilita el
movimiento. No hay que olvidar hacerlo rodar previamente en el
suelo para que al subirlo no se tuerza o caiga. Los espectáculos de
diábolo más sencillos consisten en lanzarlo lo más alto posible y
recogerlo de alguna forma acrobática. Muchos de los malabaristas
entre el lanzamiento y la recepción suelen dar varios saltos de
comba usando los palitos y la cuerda. Los espectáculos más
complejos constituyen un baile con el practicante en el que el
cuerpo del mismo toma un elevado protagonismo.
Muchos malabaristas manejan dos diábolos a la vez y recientemente
se han visto malabaristas con tres y cuatro diábolos. El diábolo
consta de dos cuencos y un eje, por donde pasará la cuerda.
Esta cuerda va sujeta a dos palitos. El diábolo se caracteriza por
que solo trabaja una mano, a la que llamaremos mano hábil.
La mano no hábil, se mueve en función de los movimientos de la
mano hábil, dejando o recuperado cuerda para que el diábolo pueda
realizar figuras o bien para que no choque con el suelo.

La mano hábil determina el sentido de giro del diábolo: un diestro lo
hará girar en sentido contrario a les agujas del reloj un zurdo, en el
sentido de les agujas del reloj. El sentido de giro del diábolo nos marca
el mejor sentido para hacer las figuras si los dos sentidos no coinciden
el diábolo perderá velocidad y se frenará, liándose con la cuerda
alrededor del eje. El diábolo precisa de una constante aceleración, con
cada figura éste pierde velocidad así pues, será necesario volver
a acelerarlo después de cada sucesión de figuras. El diabolista debe
mantener siempre su orientación respecto al eje del diábolo. Cuando el
diábolo se desvíe lateralmente hacía la derecha o la izquierda,
el diabolista girará con él, con tal de recuperar la orientación respecto
al eje. Las desviaciones del diábolo hacia delante y hacia atrás, se
rectifican con la mano hábil; adelantándola o retrasándola respecto
la mano no hábil. Las dimensiones del diábolo afectaran tanto a su
velocidad como a su equilibrio. Así, un diábolo pequeño girará muy
rápido, pero tendrá poco equilibrio al contrario que uno grande.
La medida de la cuerda es personal.

ARRANCAR EL DIABOLO
Con el diábolo en el suelo, lo arrastramos por el suelo lo más lejos
posible de la mano hábil y lo levantamos. De modo que una vez
levantado éste ya gira. Para mantenerlo girando, golpearemos con el
palito de la mano hábil sobre él de la mano no hábil palito que
intentaremos mantener quieto. El siguiente paso consiste en golpear
al aire, es decir reproducir el movimiento anterior moviendo la mano
hábil arriba y abajo, y manteniendo la no hábil quieta. Rectificar las
desviaciones adelante y atrás del diábolo: La mano hábil se desplazará
en el sentido contrario de la caída del diábolo, de manera que la cuerda
empujará el diábolo más alto. Una vez estabilizado el diábolo, ambas
manos se situarán la misma altura de modo que ningún palito
quedará por delante del otro.

LANZAR Y RECOGER
Para lanzar el diábolo arriba, separaremos las manos bruscamente hacia
los lados, de modo que tensaremos la cuerda y el diábolo saldrá
hacia arriba. Para recoger un lanzamiento, levantaremos la mano hábil
y apuntaremos con el palito directamente al eje del diábolo. Cuando el
diábolo entre en contacto con la cuerda, la destensaremos para evitar
que rebote sobre ésta y vuelva a salir despedido hacia arriba. Mantener
la cuerda tensada para recoger un lanzamiento es importante,
pues nos facilitará la recepción.

PASES POR PAREJAS CON 1 Y 2 DIABOLOS
En los pases de dos diábolos podemos lanzar a distintas alturas al
mismo tiempo, o bien a distinto tiempo a la misma altura.
Consideraciones técnicas Si los componentes de la pareja usan como
mano hábil la misma mano, los dos miraran hacia delante. En caso
contrario, mirará uno hacia delante y otro hacia atrás. Es necesario
que los componentes de la pareja, se sitúen de modo que sus cuerdas
estén perpendiculares respecto el eje del diábolo, en caso contrario
no podrán recoger el lanzamiento.

ENCESTAR
Utilizando un caja o un cubo como cesta, lanzar el diábolo con la
intención de encestarlo. Por parejas combinar diábolo y aros. Uno de la
pareja con el diábolo y otro con un aro. El ejercicio consiste en lanzar el
diábolo y que el compañero lo recoja con el aro, ya sea por la parte
interior del aro o por la superior. Una vez tenemos el diábolo dentro del
aro, hay que devolvérselo al compañero y podremos pasárselo
solo o con el aro.

ASCENSOR
Aceleramos el diábolo al máximo y situamos la mano no hábil arriba
y lejos del diábolo, mientras la hábil está cerca y sigue imprimiéndole
velocidad. La mano hábil da una vuelta alrededor del eje del diábolo
de modo que éste quede rodeado por la cuerda, y se sitúa debajo del
mismo. La mano no hábil, tensa ligeramente la cuerda y el diábolo
empezará a subir por la cuerda. Si esta mano tensa demasiado la
cuerda ahogaremos el diábolo, y no nos saldrá el ascensor.